El cerebro siempre tiene una frecuencia de onda dominante. Se puede inducir un
estado de profunda relajación con ondas Delta, pero también puede haber otras
ondas simultáneamente y con diferente intensidad.
El subconsciente es mucho más receptivo a los cambios en estado de
meditación profunda o trance.
Es imposible decir “mi cerebro está en ésta frecuencia exacta”. El arte
consiste en saber combinar las diferentes ondas.
Un pulso binaural se crea con un tono constante de, por ejemplo, 500 Hz en el
oído derecho, y 510 hz el el oído izquierdo. El cerebro luego combina las ondas
y la diferencia de 10hz se forma íntegramente en el cerebro, esa diferencia es
el pulso binaural.
En las sesiones se incluyen diferentes ondas acorde a cada tema, el sonido es
prácticamente imperceptible, dado que no es la conciencia la que se encarga de
procesar las ondas. Es más, los pulsos binaurales no deben jamás distraer al
oyente.